Macacha

GEMOLOGÍA TRAVESTI, DE LAS MÁS PRECIOSAS DEL CONURBANO

Texto: Melisa Randev / Fotos: Leo González / Edición de foto: Tamara Grinberg

No usa maquillaje ni se pinta las uñas. Tampoco lleva alhajas, solo un cintillo de oro en la mano izquierda. La menuda figura deja entrever unas curvas sensuales que no contradicen el semblante de abuela. Tiene ojos profundos y una mirada que se pierde en el tiempo.


Cristal, derivado de la palabra krystallos, es en griego antiguo como nombraban al cuarzo.



Según la gemología, existe una variedad de cristales muy valorada, que se caracteriza por ser totalmente transparente y sin defectos de coloración.

La charla con Cristal comienza recordando la llamada primavera alfonsinista. Cuando el país recuperó la democracia, el barrio se organizó y se encontró entre corsos y comparsas para el carnaval. Quizá una forma ritual de transmutar la energía de la dictadura. La calle era un espacio que se deseaba volver a habitar.

Para ese entonces tenía 21 años y paseaba con orgullo su cuerpo travesti por San Martín. Llevaba una permanente negro azabache con un costado rapado. “Así se usaba en esa época”, y dibuja con sus manos un semicírculo sobre su pelo ahora lacio, entrecanoso y recogido con un broche sobre la nuca. 

Aunque los cristales también tienen la capacidad de poder transmitir el calor. La fuerza que los mantiene unidos es electrostática.

“Una noche, la policía no nos permitía que bajemos del micro para ir al  corso, estábamos estacionados sobre Ayacucho entre Pueyrredón y Mitre y yo dije: ‘o bajamos todas o no baja ninguno’. Y así fue que salimos con Lulu (Fernández) y Marcela (Romero).  Éramos como ocho travestis que cuando la gente nos veía venir, se abalanzaba para saludarnos y sacarse fotos con nosotras. Si una Murga no tenía travestis era como que se le daba menos bola, pero cuando nos veían venir a nosotras con todos esos trajes cosidos a mano, que eran el trabajo de anda saber cuantos días, la gente se volvía loca”. 

Al corso siempre la acompañó su madre Zuni que, según confiesa, “se daba cuenta de todo, pero no decía nada, nos cuidaba de los borrachines o de alguno que se quisiera propasar con nosotras”. De tareas de cuidados ellas saben, en los últimos 7 años, Cristal fue quien acompañó y cuidó a su mamá hasta los últimos días en el hospital Thompson. 

Recuerda que en una de esas veces que pudo sacar a su mamá de la internación vino a visitarla su amiga Anahí que es oriunda de Pigüé, provincia de Buenos Aires, con un regalito. Era un abanico que había sido de su mamá con el que se abanicaba los calores del sudeste bonaerense. Tras el fallecimiento de la madre de Cristal, Anahí se negó a que le devuelva el regalo. Le dijo que ahora era de ella, serviría para amenizar, los calores en San Martín.

El cuarzo cristal de roca con inclusiones de diferentes minerales (clorita, fluorita, rutilo, hematite) forma paisajes en su interior.

Su papá nunca aceptó su identidad sexual. Siempre la nombró por su nombre de varón. Recién unos días antes de que falleciera “y gracias a su última pareja”, lograron pedirse disculpas mutuamente. “Él estaba internado en una clínica de capital en terapia Intensiva y el médico me dijo que le hable, que escuchaba todo. Así que me acerqué y le pedí disculpas por no haber podido ser el hijo varón que a él le hubiera gustado tener. Cuando le dije eso, abrió los ojos, se le cayó una lágrima y volvió a dormir”.  

La estabilidad del cristal depende en parte de su energía reticular. 

Ceba el mate y baja la mirada como si Claudio, su niñe mariquita, volviera a pedirle un abrazo. Ese ñiñe agarraba zapatos de taco que la patrona de su madre les donaba, y con trapos mojados estiraba el cuero hasta alcanzar la horma de su pie. Zapatos que sirvieron para dar los primeros pasos del orgullo travesti en algún pasillo de Billinghurst.


 “En el Barrio todos me conocen como Cristal. Antes me decían la bebota, porque me montaba así a veces, o de mucama, para salir en la murga. La verdad que me respetan, porque también he sido una persona que ha sabido ganarme el cariño de los vecinos, a mi gusta hacer sentir bien a la gente”.

Las propiedades de los cristales, como su punto de fusión, densidad y dureza están determinadas por el tipo de fuerzas que mantienen unidas a las partículas 

En época de la dictadura estuvo presa varias veces bajo la arbitrariedad de los códigos contravencionales: El artículo 68 que era prostitución, el 72 por vestirse del sexo que no corresponde o por averiguación de antecedentes.

El cuarzo Arco-iris tiene un aspecto cuarteado debido a que se ha sometido a un shock termal: ha sido calentado y enfriado rápidamente

Las chicas, cuenta Cristal, siempre la gastaban porque andaba con el forrito  de acá para allá diciéndoles que lo usaran que no se dejaran coger sin forro, “pero cuando me enamoré, quise confiar, y bueno… llegó un momento que se me jugó el corazón en una vez que no me cuide y ahí fue cuando esta persona me transmitió el virus. Antes de separarnos, él me dió a entender algo, que había estado con otra chica trans y que la vió muy demacrada, como que  no sabía sino tendría el bicho y ahí me quedó la duda”. 

A fines de los 90’ Cristal se fue de la casa de su mamá dada la tensión que generaba con sus hermanos varones, su la identidad autopercibida, y se mudó a Suárez a la casa de una amiga en Villa HIdalgo. En esos años, paso días en la calle, durmió debajo de un tanque atrás del colegio Almafuerte, comenzó a tener problemas de consumo de alcohol y drogas, y ese fue el fin de las salidas en la murga. Luego de seis años, y tras la muerte de su papá, ella se hundió en una depresión.

“Estaba pasándola muy mal, cobrando una pensión no contributiva. Me mandaron a ver a una asistente social al Caps N° 5. Ahi, Patricia Fernández, una de las asistentes sociales, me contó que en el Flemming se estaban juntando un grupo de chicas trans, me dijo que había un consultorio de Diversidad. Así fue que conoció a Paola,una de las referentes trans de la organización ATTTA, que atiende en el consultorio amigable. “Yo pensé que tenía que ir a sacar turno como en cualquier otro lugar, pero ella me recibió y me dijo: Acá atendemos los viernes y  ahí fui y me acompañaron para hacer todos los trámites de mi tratamiento”. 

Es un cristal portador de luz, con una vibración elevada, las fracturas de este cuarzo activan la conciencia.

Poco a poco pudo recuperarse y llegar a estar indetectable e intransmisible, subir de peso, volver a su barrio y formarse para ser parte de los dispositivos de salud comunitarios. “Un tiempo estuve en ATTTA mientras trabajaba como promotora de Salud dentro del consultorio ad honorem, después también me acerque al Movimiento Evita de acá de San Martín pero con el tiempo me fui alejando, porque vi mucha competencia por figurar entre las compañeras, y que además es al pedo. Cuando veo tanta agresión entre nosotras, yo siempre fui igual, siempre saltó por la más débil”. 

Algunas culturas usan el cuarzo blanco en rituales tradicionales. La evidencia muestra que estas piedras incluso se utilizaban en los ritos funerarios.

El 24 de Octubre, Claudia Cristal Sabella recibió su nuevo documento de identidad. El 27 fue a votar en la misma mesa de Chilavert que vota desde hace años. Solo que esta vez, con un gesto de complicidad, el presidente de mesa leyó su nombre en voz alta y le guiño un ojo para celebrar el acto cívico. O el levante democrático, quien sabe.

El cuarzo cristal es una piedra que infunde esperanza, franqueza, independencia y grandeza espiritual. Alivia los miedos, fobias, ansiedades. El cuarzo rutilado facilita el desarrollo de nuevos conceptos de vida. Este cuarzo se encuentra prácticamente en todo el mundo.

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