Macacha

Un día de sororidad plena

Nota Carolina Monteleone

Fotos Evelyn Schonfeld

“Necesitábamos un lugar donde ser nosotres sin limitaciones, con humildad ,amor  y sobre todo sin prejuicios ni malas miradas.”

De esta frase surge el Sororiday, un espacio de empoderamiento y compañerismo que primero se llamó jornada de desnudo artístico y encuentro de mujeres. “Después se convirtió en mucho más que eso. Hoy somos hermanes. Hoy crecimos y somos transfeministes. Mucho más que en una jornada se convirtió en un día de sororidad plena”, así lo describe Natalia Seibert de 27 años, quién creó y organizó todos los Sororidays.

Esta jornada de desnudo artístico sucede cada dos o tres meses en un espacio de San Telmo. Compañeres de diferentes edades y de varios barrios de Capital federal y el Gran Buenos Aires se reúnen para compartir, encontrarse, conocerse y empoderarse a través de sus cuerpes y de la fotografía pero también a través de charlas y de trabajo en equipo.

Cuando une llega por primera vez al espacio donde se realiza el encuentro no sabe que va a suceder y puede estar un poco nerviose pero a los pocos minutos ese nerviosismo y ese no saber quedan en segundo plano. De repente une se encuentra tomando mates y charlando con personas que se ven por primera o segunda vez en la vida pero que ya se tratan como si se conocieran desde siempre. En un círculo grande o en pequeños grupos todes les presentes se ponen a hablar entre elles y a compartir anécdotas.

-“Es la primera vez que vengo. Vine a modelar pero estoy nerviosa, no sé como será”, cuenta alguna de las chicas.

-“Tranqui, vas a ver que cuando llegue la hora de estar en bolas los nervios se van. Te vas a sentir bien porque es re lindo”, le responde alguna de las otras chicas.

Natalia, la organizadora de Sororiday cuenta: “a los 14 años, más o menos, descubrí que amaba la fotografía. Siempre me dedique a sacar fotos. El soro nace en un momento difícil para mi en el cual me di cuenta que necesitaba un cambio, hacer algo más y así entendí que disfrutaba de unir pibis en las sesiones de fotos. Me di cuenta que quería hacerlo en grande”.

El Sororiday no es solo una jornada de desnudo. También es un lugar de encuentro, de entendimiento. Antes de que comiencen las sesiones de fotos hay un momento de charla, un diálogo entre todas las presentes donde cada chica que quiere se presenta y transmite, con sus palabras, algo que quiere contar. “Es un momento lleno de energía hermosa e inexplicable” cuenta Natalia, además agrega: “se respira respeto, empatía y dolor por lo que le toco vivir a le conpañere. De ahí vamos a hacer las fotos de desnudo artístico desde otro lado. Conociendo y empatizando con le compañere. No importa tu cuerpa, ni de donde vengas, nos abrazamos desnudas con desconocidas que no son en realidad eso. Son mucho más”.

Llegado el momento de hacer las fotos les chiques se empiezan a dispersar. Algunes van corriendo a sacarse la ropa, otres van de a poco, como viendo la situación. Les fotógrafes empiezan a preparar sus cámaras. En cuestión de minutos ya hay una sala llena de cuerpes hermosos y diferentes siendo retratades. Les chiques  se abrazan y juegan, se ríen, se sonríen y se miran…se comprenden.

Pero entre la charla y la jornada fotográfica también hay mucho más. Hay compañeres feriantes que tienen puestos con sus emprendimientos. Ropa, comida, tatuajes temporales ó permanentes…cada feriante lleva una parte suya al Sororiday y lo transmiten a cada persona que participa del encuentro. También hay compañeres que van por más y deciden mostrar su arte a les presentes, bailando o actuando. Todo en un contexto de escucha, comprensión que busca reconocer en la persona de al lado a une compañere.

A Natalia y a todes les que van el Sororiday siempre les deja algo nuevo. “Las cosas que se venden, las artesanías de les compañeres, El sex shop infaltable. Las fotos después del evento. Las amigas nuevas.  Los nuevos proyectos…”. Pero también deja cariño y deja ganas de que llegue el siguiente encuentro.

“El soro trasmite esto. Hermandad, respeto, apoyo también por los proyectos del otre y la autogestión de nuestro arte. Muchas risas y lágrimas, muchos abrazos, mucha escucha”.

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