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POSTALES FOGOSAS

Hijas del fuego se inscribe en este tiempo con gran destreza, para provocarnos a decir, desde un modo de contar, en un mundo que parece ya habernos mostrado todo, le desmonta el truco a la hegemonía de la mirada patriarcal


Un sábado de invierno, para compartir con amigas y amantes:  porno, poliamor y cine antipatriarcal, ameritaba salir de la cueva. En el marco de la emisión Disidente de julio, se proyectó “Las hijas del fuego en la Biblioteca Popular Rivadavia , donde conversamos con Albertina Carri y Rosario Castelli.

Entrada la medianoche, la biblioteca se convirtió en un bar de ambiente, con velitas que, sin caer en el romanticismo, decoraban la velada  que contó con un alto contenido político sobre la existencia lesbiana y la potencia de la sexualidad a flor de piel. Una convocatoria que superó cualquier pronóstico, las lesbianas del barrio fueron encendiendo la noche, convidada con el reflejo de esa proyección.

La obra de Carri, contiene escenas de sexo explícito, sexo entre mujeres, lesbianas y trans. Querer categorizarla sería casi un exceso, y  que se entienda que esa noche se pudo perfectamente habitar los desbordes: hablar de porno en el conurbano es un acto subversivo. Hacía apenas unas horas que la justicia había condenado a Marian Gómez. Las lesbianas necesitábamos abrazarnos. 

Aquella noche la desobediencia tortillera se hizo palpable, hablando de eso que no se muestra en los relatos pedagógicos de la sexualidad normalizada. La construcción de una erótica propia es una de las narraciones que las disidencias vienen construyendo, por eso las Hijas del fuego se inscribe en este tiempo con gran destreza, para provocarnos a decir, desde un modo de contar, en un mundo que parece ya habernos mostrado todo, le desmonta el truco a la hegemonía de la mirada patriarcal, para que lo que arda, además, también sean nuestras cuerpas gozosas.

  • ¿Qué pasa con la tensión entre el porno y el posporno?

Albertina Carri (AC): A mí como directora de cine, me interesa discutirle al porno, a  la industria pornográfica, al género. Como directora, como mujer y lesbiana, quiero ser parte de la historia pornográfica. Entonces a lo que hago le llamo porno. No es un concepto de la academia y quiero discutir eso, porque además el cine es históricamente patriarcal y hay que deconstruirlo. Soy una directora latinoamericana lesbiana que hace cine.

  • ¿ Cómo  fueron las condiciones de producción de Las hijas del fuego?

AC: La idea en un principio tenía otras cosas, si bien era fuerte esta especie de destrucción del amor romántico, la historia que yo iba a contar era en torno a lo epistolar. Un amor que no se entendía muy bien por qué, ni dónde estaba, le mandaba cartas a otra y bueno la historia de que sufrían por un amor romántico, que jugaba con el título principal de la película, cuestionando cómo se construía el amor romántico con la literatura epistolar, pero me quedo vieja esa historia, era de S. XIX.

Como es una película que se hizo con muy poca plata, fuimos financiándola con amigas, entonces se fue dando así: yo escribí un guión, y después con eso como puntapié, lo pude ir compartiendo con Rosario. Me dio la tranquilidad de que ella podía hacer el casting, y que además, estaba dispuesta a hacer este tipo de película pornográfica.

  • Además de la discusión dentro del cine, y del género pornográfico, hay una discusión explícita a la historia de “película de lesbianas” ¿Cómo fue ese proceso? 

Las hijas del fuego, llevó dos años y medio, una de las razones en las que decido embarcarme acá, es que yo fui programadora del festival Asterisco, que es un festival de temática LGTTTBIQP+ y algo que me pasó es que veía en todos los relatos de los gays,  que siempre están contentos, por alguna razón están festejando. Los/las/les trans empiezan siempre siendo relatos ultra dramáticos, después en el medio, como llegan a reconocer cuál es su identidad, están todos contentes y celebran; pero los relatos de las lesbianas son todos espantosos. Todos. Durante tres años me la pasé viendo lesbianas pasándola como el orto por el mundo y la verdad que dije basta. Tenemos una falta de representación brutal. 

Por otro lado, las primeras imágenes del cine son obreros saliendo de la fábrica, obreros que salen de la fábrica que trabajan para los padres de esos niños ricos que hacen cine. La idea de nación es una construcción de imágenes, por eso insisto en lo de las imágenes invisibles. Las lesbianas somos históricamente narradas como asesinas, infanticidas, malas, amargadas, abusadas, violentas, agresivas; y luego la etapa de las lesbianas sufridas, desde el horror y el espanto por eso esta celebración de las hijas del fuego es esta idea de nación, porque es el nacimiento de estas imágenes.

Hay imágenes que no son mías, hay archivos, es una fantasía propia de hace veinte años, pero las chicas que aparecen en la película tienen veintipico de años, osea no podrían haberla filmado antes, porque se sostienen sobre un movimiento político que estalló ahora. 

  • ¿Cuánto de vos como Albertina está representado en esta película?

AC: La verdad que yo no estoy en una traffic con lesbianas viajando (risas), pero me gusta escribir. En este trabajo de ensayo también hablábamos muchísimo y ahí encontré muchísimas referencias de íconos culturales, como el cine y  la literatura. Hay muchos guiños, que son de mi generación, como el póster de Diana de Invasión extraterrestre, que eso sí es de mi indagación personal. Pero en esa búsqueda del rodaje, pude reconocer la voz, como relato erótico, sobre todo,  una voz como pensamiento. Para mí el pensamiento es extremadamente erótico, para algunas lo erótico es el BDSM, para mi lo es una buena reflexión, para contestarte personalmente. 

  • Una vez, hecho el casting y ya con el equipo de laburo armado. ¿De qué manera se dieron los ensayos?

 Rosario Castelli: Los dos primeros meses no fueron ensayos, sino que fue un trabajo de conocernos y practicar. Los ensayos consistieron en un trabajo de reconocimiento de los cuerpos, porque tampoco hay un manual de cómo filmar una escena de porno, o sí los hay, pero sobre todo no nos interesa desde el feminismo. Básicamente los ensayos eran como talleres,  BDSM, de drag king, de eyaculación, de masturbación colectiva, mientras adentro había seis personas haciendo producción, que decían “che, mañana vamos a ir a filmar a una iglesia y hay una escena en la que estaría bueno que se conozcan la concha antes de salir a escena”, (risas). Fue todo muy divertido, en esa energía influyó notoriamente que alrededor no hubiera varones cis y que por eso lo que se ve en la película, es por ese trabajo previo… El hecho de que no haya habido machos, hace que todo cambie mucho, relajarse, y que nos hayamos podido divertir, esa energía que hay en la película es porque todo fue consentido, se les preguntaba siempre a las chicas ¿cómo querés que sea? esa es la postura política de la película. Priorizar el goce, no solamente la estética. 

¿Cuál es la relación que uds. pueden entender que se da entre la película  y las discusiones políticas que proponen los feminismos ?

RC:  Yo venía de hacer varias perfos posporno. En general el posporno es medio You can do it, onda que no es que une se dedica a hacer eso, no se presenta y dice hago posporno. Entonces, como que también quisimos llevar eso a otro nivel, no que sólo se proyecte  en lugares en donde ya estamos todas convencidas, sino que pueda circular en festivales de cine y lugares así, con señoras y que se banquen la película, que se queden y que con esa potencia del activismo, se pueda generar ese proceso que rescatamos de las prácticas de las personas que hacen posporno: que no sea violento.

Curtir el tema, curtir el porno es también haber habitado un montón de talleres sobre posporno, conversatorio sobre posporno, etc. onda, los putos tienen un montón de lugares para coger, y nosotras tenemos que también apropiarnos de lo público todavía, nos juntamos dos lesbianas y todavía estamos así charlando un montón, hablando, no lo hacemos. 

  • Durante la película, uno de los relatos más introspectivos, es la voz en off. Esa voz en un momento se pregunta: es el nacimiento de una nación, ¿o la idea de nación será demasiado patriarcal?. En qué sentido creen que la película se inscribe en el cine argentino?

AC: Las hijas del fuego es una forma también de contar Argentina. Porque algo que pasa con nuestro cine es que siempre se cuenta desde Buenos Aires. Algo de mi generación, de las personas que hicimos cine educadas con un cine europeo, es que parece que es un país extrañamente parecido a un país raro de Europa, por eso para mí era importante valorizar el territorio. El viaje comienza desde el sur, en el fin del mundo, y termina en el conurbano buscando lo erótico en esos cuerpos, en el plano de la oralidad, de la palabra, de lo discursivo y también buscando esa voluptuosidad en lo sonoro en el paisaje, en el territorio. 

  • ¿Cómo hicieron  la escena de sexo en la capilla?

AC: Ambas venimos de familias católicas, y recordamos que en las estancias hay capillas, no abandonadas, sino que pertenecen a familias adineradas de la Provincia de Buenos Aires, de esos apropiadores que vinieron, mataron a los indios y se quedaron con un pedazo de campo. Fueron heredando y heredando. Estas familias de renombre, ahora un poco venidas a menos, alquilan esas capillas generalmente para eventos como casamientos, casamientos heterosexuales. 

RC: Yo llamé a La Candelaria de Lobos, un lunes y nos dijeron a cuánto se alquila. Charlando nos dijeron que nos la prestaban. Dijeron  “pensamos que si nos ponen en los títulos ya está”. Así que, sí de una. Todavía me llegan al mail las promociones, una estancia muy linda.

  •  ¿Cuáles son las imágenes que Las hijas del fuego le aporta al imaginario social?

AC: En este momento, en el que parece que estamos invadidos de imágenes, que no faltan imágenes, que parece que todo está dicho en términos de imágenes, ¡Cómo puede ser que aparece esta película y -¡Pum! mirá todo lo que no se estaba mostrando! Además, nos damos cuenta de que determinadas imágenes,  no se están viendo. Entonces, ¿Cuáles son esas imágenes invisibles y a consecuencia de quién no se están viendo? ¿A costa de qué poder, de qué sistema, hay un montón de cosas que no se están viendo, más allá de los discursos? Eso es un poco el motor de hacer esta película, es también ponerlo en lo porno, no como una apropiación de género sino que se trata de no perderme eso, de habitar esos territorios, naturalizar otra cosa, que no sea el discurso dramático. También, porque creo que ese discurso dramático, así como el porno es una forma pedagógica del sexo. El dramatismo, esa instalación del dolor y lo doloroso de las películas lésbicas, también es una domesticación , una pedagogía que viene de la novela, de la literatura, del romanticismo, etc. Volver a las imágenes invisibles, es también recordar que una chupada de pija la vemos en cualquier lado. Y bueno, acá nos tenés, somos unas lesbianas contentas.

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