Del barrio a la Universidad: Los pibes y las pibas reclaman por su terrenos en la UNSAM

Texto Cristian Godoy García/ Fotos: Mayra Llopis Montaña

“La educación de los pibes no se negocia, venimos del barrio a la universidad. Bancando los trapos, bancando a los pibes y nuestra tierra para estudiar”, decía canción con la que entraron al campus lxs estudiantes de la Escuela Secundaria. Acompañadxs por sus directivos, docentes y familias se abrieron paso entre lxs universitarixs, desplegaron su bandera y se ubicaron junto al resto antes de comenzar la caravana hacía los terrenos.

 

 

 

La polémica desatada por el intento de expropiación de los terrenos de la Universidad Nacional de San Martín tuvo como respuesta un abrazo simbólico al campus donde estudiantes, docentes, no docentes y la comunidad local se unieron para detener la quita de 1,2 hectáreas. Luego de ese hito en la historia de la universidad, el rectorado emitió un comunicado informando que la acción estaba suspendida “de hecho” por parte de la Agencia de Administración de Bienes Estatales (ABBE). Una parte de los terrenos en disputa se encuentra destinado a,  el plan más ambicioso que tiene la Universidad, su escuela secundaria.

La Escuela se creó en 2013 y abrió sus puertas en 2014, fue una decisión de la Universidad Nacional de San Martín en el marco del Proyecto Nuevas Escuelas Secundarias Universitarias del Ministerio de Educación de la Nación. Su objetivo principal es la inclusión educativa en el nivel medio de adolescentes y jóvenes de las barriadas populares del Área Reconquista de José León Suárez.  Para poner en funcionamiento dicho desafío la Universidad pensó la escuela junto a la mesa del Área Reconquista, espacio donde se nuclean todas las organizaciones que trabajan en el territorio.

 

 

 

 

“Todos los y las estudiantes son son visitados por la escuela. No en un ‘toco y me voy’, sino en un compartir y conocer. Nuestro lema es: Escuela, casa, taller y patio. Somos casa como extensión, entonces tenemos que saber si ese estudiante tiene un espacio para desplegar su cuaderno o concentrarse, cuáles son las actividades que hace además venir a la escuela, cómo las hace, en qué contexto las hace. El grupo socioeducativo se encarga de hacerle llegar toda esa información a los docentes” afirma Andrea Biscione, Vicedirectora socioeducativa que trabaja en el Área Reconquista desde 2001 y fue una de las que soñó con la escuela.

El compromiso de la Universidad con esos pibes y pibas partió del preguntarse cuáles son los factores que implican que los adolescentes de las barriadas populares sean expulsados, no aprendan y/o no terminen la escuela secundaria. Entendiendo que las razones parten de cuestiones estructurales del orden económico y social, que repercuten de forma directa en como esos pibes y pibas llegan a la  escuela, pero también visibilizando otras que tienen que ver con la forma en que son recibidxs dentro de las instituciones educativas. Para esto la Secundaria UNSAM desarrolla una propuesta pedagógica de Saberes Situados, se trata de la construcción de su currícula a partir de lxs pibxs que hacen a la escuela. Abordar desde el aula, talleres o laboratorios aquellas temáticas que configuran situaciones problemáticas de la vida sus estudiantes.

 

“Yo ya no me imagino mi vida de otra manera, esto más que un trabajo es mi forma de estar en el mundo. Puedo contar más frustraciones que alegrías pero sabemos que vale la pena seguir, porque cuando las alegrías aparecen son bellisimas. Te puedo nombrar alegrías chiquitas u otras inmensas que tienen que ver con recuperación de la vida. Nuestro trabajo tiene que ver con facilitar y generar las condiciones de posibilidad de encuentro con el otro” afirma Andrea.

El equipo socioeducativo se encarga también de vincular a sus estudiantes con los espacios de salud, recreación y participa de las mesas barriales para trabajar junto con lxs vecinxs en pos de transformar las realidades de los jóvenes que habitan el Área Reconquista.

 

 

“Nunca me sentí tan cómoda como en la Escuela UNSAM. El trato que hay de los profes y directivos hacia nosotros y nuestra familia es distinto, nunca había pasado antes de que vayan en febrero o en las vacaciones de invierno a nuestras casas para ver cómo estamos. Cuando se inundó nuestro barrio también estuvieron. Acá nos brindan mucho apoyo y contención, nos alientan a que no dejemos, a que sigamos”, afirma Fátima Cejas (19) quien forma parte del primer grupo de estudiantes que egresa este año.

“Ser docente de esta escuela es completamente concientizador, es aprender a construir una autoridad no autoritaria desde el compañerismo, la comprensión y la solidaridad. Es ponerse en el lugar de la otra persona y tomar consciencia cotidiana de la situación social”, dice Carolina Pedelaq docente de la escuela.

En el contexto de la emergencia presupuestaria en la que se encuentran las universidades nacionales, con negociaciones truncas entre el gobierno y los docentes por un aumento salarial que no llega, la UNSAM enfrenta además la posibilidad de que le expropien terrenos destinados para la educación de los pibes y pibas del conurbano.

 

 

 

“¿Qué es esto de universidades por todos lados? Basta de esta locura”, afirmó Mauricio Macri en plena campaña presidencial.  “¿Es de equidad que durante años hayamos poblado la Provincia de Buenos Aires de universidades públicas cuando todos los que estamos acá sabemos que nadie que nace en la pobreza en la Argentina hoy llega a la universidad?”, dijo María Eugenia Vidal en Rotary Club.

La locura de las universidades por todos lados dieron como resultado que, según datos oficiales de 2017, el 77% de su estudiantado de la UNSAM sea primera generación de universitarixs. Por otra parte, el compromiso de la Universidad con su territorio demuestra que es posible generar las condiciones para que los pibes y pibas nacidos en la pobreza no solo lleguen a la universidad, sino que realicen sus estudios secundarios en una escuela capaz de entenderlxs, contenerlxs y brindarles la posibilidad de elegir, si es lo que sean, su llegada a la universidad.

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