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UN AÑO DE INJUSTICIA: IMPONENTE MARCHA POR ARACELI FULLES

La foto que se encontraba en los postes de luz, paradas de colectivos y comercios de San Martín se vio nuevamente inundando las calles de San Martín. Un año después del brutal femicidio la familia, amigxs, vecinxs y organizaciones sociales continúan exigiendo justicia por Araceli Fulles. 

Texto: Cristian Godoy García / Fotos: Emiliano Sanchez 

El último mensaje que recibió Mónica de su hija fue el 2 de abril de 2017. En esas lineas Araceli le pedía que prepare el mate y la esperara. A cambio le prometía llegar con las facturas. Araceli nunca llegó y luego de una búsqueda de 25 días se halló su cuerpo cubierto por una losa fresca a pocas cuadras de su casa en el domicilio de Darío Badaracco.

“La sonrisa de la negra es algo que no se desprende de las retinas de quienes caminamos el barrio” afirma Carolina, una de las pibas que participó en las pegatinas en donde diferentes organizaciones sociales reunidas articularon estrategias para ayudar en la búsqueda, esperando que el desenlace no sea el mismo que el de Micaela García, Ángeles Rawson, Lucía Pérez y el de tantas otras que sufrieron la violencia machista.

 

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“En todo este tiempo me sentí acompañada, nosotros vamos al mural y se llena de gente. La recuerdo todos los santos días, cuando abro Facebook veo familiares, amigos y vecinos que ponen un frase linda y veo como mi hija está cosechando lo que sembró” dice Mónica Ferreyra.

Su nombre se volvió bandera de lucha y eso pudo reflejarse en la multitudinaria marcha que se realizó a un año de su asesinato, desde Avenida Márquez pasando por 9 de Julio. El grito fue unanime “Justicia por Araceli”. El destino era la plaza donde la joven fue vista por última vez. Allí su madre evocó lo que se viene preguntando hace un año: “¿Por qué estás lacras tenían que sacarle la vida a mi hija con tan sólo 22 años? No entiendo por qué tanta maldad, tanta saña”.

 

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La familia de Araceli estaba acompañada por la madre de Candela Sol Rodríguez,lxs xadres de Luna Ortiz y  el padre Natalia Melmann, asesinada en 2001. Natalia fue encontrada muerta en un bosque de Miramar bajo una pila de hojas, estrangulada con el cordón de sus zapatillas, la ropa interior a la altura de sus muslos y quemadura de cigarrillos en una de sus manos. Los asesinos son tres policías que fueron condenados a cadena perpetua, pero dos de ellos hoy gozan de salidas transitorias.

Parada encima de uno de los bancos de la plaza y rodeada de carteles con el rostro de su hija, Mónica alzó la voz y dijo: “Hay algo ausente en mi casa, como si tuviera la luz apagada, y quiero agradecerle a todos, a todos los que me acompañan, de todo corazón gracias. Y pido Justicia por mi hija,Justicia por ella”. Para culminar invitó que encendieran velas sobre ese mismo banco para darle luz a Araceli. Con los bombos de la murga y una suelta de globos blancos que llevaban atados sus fotos el barrio la recordó.

 

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Irregularidades sobre el accionar de la policía y desaparición de pruebas

 

En la mañana de la desaparición Araceli fue vista por última vez con Emmanuel y Jonathan Ávalos. Los jóvenes tardaron 17 días en prestar declaración y lo hicieron obligados por la policía. Allí Emmanuel dijo haber levantado a Araceli en la esquina de su casa para ir a la plaza.

“No entiendo por qué la fiscal no le preguntó cual fue el camino que hizo, a quién se la entregó. En el trayecto de mi casa a la plaza hay cinco cámaras, no puede ser que ninguna los haya filmado” dice Mónica. Lo paradójico es un tercer hermano, Elías Ávalos, oficial de policía encargado de las patrullas de Tres de Febrero. Él estuvo el día en el que la Mónica realiza la denuncia y habría ayudado en la coartada de sus hermanos, además de alertar a quien Darío Baradacco dueño de la casa donde se encontró el cuerpo de la joven.

En un principio los detenidos por el crimen fueron cinco: Hernán Badaracco (38), Carlos Cassalz (34), Marcelo Escobedo (37), Hugo Cabañas (46) y Darío Badacco (29). Pero este último es el único que continúa preso, ya que el resto fueron liberados porque durante la investigación las autoridades perdieron la cadena de los elementos probatorios.

 

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La detención de Baradacco fue posible gracias al accionar de mujeres. Una de ella fue la mujer que vivía con él, quien retractó su primera declaración diciendo que en verdad no estuvo con Darío el día del asesinato de Araceli, además agregó que él le había pedido que consiguiera un albañil para realizar la losa. Las otras fueron un grupo de mujeres, que se encontraban con sus hijos en una plaza del barrio 1.11.14 y reconocieron al asesino ya que su rostro se difundió por televisión. No dudaron en alertar a los gendarmes que custodiban el barrio y luego de insistirles a los efectivos lograron que lo apresaran.

“Yo voy a seguir organizando marchas no solo por mi hija, sino para que no haya otra Araceli. Acá hay muchos casos que por miedo o pánico a la policía no se denuncian. Yo estoy dispuesta a ir al frente, si total ya no me pueden sacar más nada ¿Me van a matar? A nosotros nos mataron en vida”.

 

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