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Siluetas con memoria pueblan las paredes de Villa Concepción

Familiares, vecinos y organizaciones políticas recortaron 19 figuras en homenaje a los desaparecidos de 1978. Se trata del barrio de San Martín con mayor cantidad de víctimas del terrorismo de Estado.


Texto: Emmanuel Lorenzo; Fotografía: Pablo Caprarulo.

Primera

El 21 de septiembre de 1983, cuando aún regía la hora del espanto en la Casa de Gobierno, tuvo lugar en el epicentro de la Ciudad de Buenos Aires una de las más significativas expresiones artísticas en valor de la Memoria que se haya concebido en tierra argentina: un colectivo de artistas empapeló la Plaza de Mayo con miles de siluetas en representación de los desaparecidos durante la dictadura militar.

Meses antes de que se reconquistara el derecho a las elecciones y la libertad de expresión, nuestros muertos de la historia volvían a tomar su lugar entre nosotros. Sus cuerpos, que todavía enterrados o sumergidos no podrían atestiguar el histórico Juicio a las Juntas, fueron simbolizados por figuras de trazo negro y un corazón de tizne rojo que estremecían de justicia a quienes las contemplaran de cerca.

Siluetazo - Eduardo Gil, 1983Fotografía de Eduardo Gil – Archivo 1983.

Como se hiciera en el `83, el miércoles 22 de marzo de 2017 se desarrolló un nuevo Siluetazo. Esta vez, la intervención artística se desplegó en Villa Concepción, el barrio que sobrevive con el atroz antecedente de contar entre sus vecinos a la mayor cantidad de víctimas del terrorismo de Estado de San Martín.

“La idea es hacer muchas siluetas porque este gobierno dice que no eran 30 mil y nosotros, que perdimos 19, sabemos bien cuántos eran. Hoy los hacemos acá, desde nuestro lugar, pero hay que llenar todo el país de siluetas”, abrió el micrófono Evita Morales, presidenta de la Comisión de Familiares de Desaparecidos de Villa Concepción y principal promotora de la jornada, junto a la Asociación Renacimiento Primer Barrio Obrero, la Biblioteca Popular José Murillo, el Centro Juvenil La Rana y la Dirección del Centro de Atención Primaria local (CAPS N°3). A su alrededor, se sumaban los aplausos de decenas de vecinos autoconvocados, la militancia del Movimiento Evita y los concejales afines al Frente para la Victoria Olga Centurión, Julián Ríos y Zulma Duette.

Minutos antes del mediodía, en el núcleo de la plaza de Villa Concepción, entre las calles 15 y 17, se multiplicaron las tijeras, los tarros de acrílico y pegatinas para modelar 19 figuras que simbolizaran a los desaparecidos del barrio durante la década del `70. También se ilustraron sobre el piso dos vastos pañuelos con el característico nudo que distingue a las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, además de recortarse otros tantos sobre papel para ser distribuidos entre los presentes. En su interior, todos llevaban una misma leyenda: Son 30.000, una expresión de resistencia ante las declaraciones negacionistas que distintos funcionarios de la gestión macrista vertieron durante los últimos meses.

Contenido 2

Villa Concepción es conocido como el primer barrio peronista de la Argentina porque fue el propio Juan Domingo Perón el que colocó la piedra fundacional en 1944, cuando todavía era Secretario de Trabajo y Previsión. También ahí funcionó el Comando de Organización de la Resistencia Peronista y se armaron los primeros cuadros de guerrilla. Quizás por eso el ensañamiento, las botas irrumpiendo de madrugada en las casas, torturando a hombres y mujeres, secuestrando vientres, vandalizando cuanto símbolo del presidente ya fallecido encontraran a su paso. Quizás por eso 19 desaparecidos. Quizás por eso, quizás por nada. Buscar lógica en el genocidio es bracear contra la razón, un campo yerto vacío de piedad.

¡30 mil detenidos desaparecidos, presentes…! –exclama Morales la tradicional consigna y una voz de trama le responde ¡Ahora y siempre! ¡Ahora y siempre! Pero de inmediato siente la necesidad de corregirse: “No digamos más detenidos, porque son desaparecidos y secuestrados. La detención tiene un nombre, un legajo, un lugar y nosotros no sabemos dónde están. Es un genocidio”. La otra voz, la de vecinos y militantes, familiares y dirigentes,  la envuelve y continúa respondiendo: ¡Ahora y siempre! ¡Ahora y siempre!

Ni siquiera el Centro de Salud del barrio está exento de ese oficio de memoria que cada uno de los vecinos ejerce con talento. Su directora, Morena Arin, perdió a su tío en manos de los grupos de tareas y desde hace dos años, cuando llegó a Villa Concepción proveniente de Tigre, intenta establecer una política de salud “que no se detenga en lo cotidiano, sino que sea un acompañamiento longitudinal en la vida de las personas”.

“Este barrio tiene este agujero que lo conforma y lo hace distinto al resto. Desconocerlo sería una mirada muy parcial a lo que hacemos”, dimensiona.

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En 1983, el Siluetazo fue organizado por el tridente de artistas integrado por Rodolfo Aguerrebey, Julio Flores y Guillermo Kexe, aunque fueron decenas de voluntarios los que se acercaron con pinceles, tijeras e improvisadas herramientas plásticas para completar la proeza.  El historiador Roberto Amigo Cerisola destacaría años después que las siluetas “hicieron presente la ausencia de los cuerpos en una puesta escenográfica del terror de Estado”.

Claudio La Rosa encuentra en estas 19 siluetas un nuevo ritual para evocar a su padre, el último de los desaparecidos del barrio durante la fatídica noche del 3 de agosto de 1978. “El espíritu de ellos, está con nosotros. Pero más importante es que todas estas personas –mira a los jóvenes militantes que recién superan los veinticinco años- que no pasaron situaciones de tortura y desaparición, hoy nos siguen acompañando”.

Como dijera el filósofo Eduardo Grüner, aunque no alcancen a dibujarse las 30.000 cercenadas durante esa temporada en el infierno, las siluetas representan “la presencia de una ausencia”. Así lo siente también Celia Mosqueda, vecina del barrio cuyo hermano Jorge fue desaparecido junto a su pareja Hebe, su cuñada y suegros en el ´78. “Cada día de nuestra vida, él está presente como ese joven con ideales que fue, con ganas de que la lucha fuera por la dignidad”, exhorta.

Como la mayoría de los familiares de las víctimas del terrorismo de Estado, Celia advierte que “este gobierno está tirando abajo todo lo que se logró”. “Son déspotas autoritarios que sólo quieren lo mejor para los que más tienen, no para los que luchan por las reivindicaciones sociales y dejaron su vida y sangre en esa lucha”, acusa.

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Al término de la acción artística, jóvenes y adultos se sumaron a la cancha central para participar del Partido por la Memoria, un medio para colocar en tela de debate, mediante una perspectiva lúdica y reflexiva, el rol del Mundial de Fútbol durante el proceso de facto. La presencia de la militancia juvenil trabajando en la logística, aportando ideas y repatriando banderas que se intentaron enterrar incluso antes de que ellos nacieran, reblandece al dolor como un presagio de memoria para el futuro. “La semilla que quedó de los que se fueron dará frutos porque muchos jóvenes están trabajando y luchando hoy por las nuevas reivindicaciones”, agradece La Rosa.

A lo largo de la plaza central del barrio, ladeada por el CAPS°3 y la Escuela Pública N°48, las siluetas coloreadas de los desaparecidos interpelan a los vecinos a no olvidar y murmuran viejas historias sobre las esquinas donde se criaron. A su lado, los pañuelos parecen flotar sobre el baldosado, se remecen sus inmensas figuras de madres y abuelas como el inclaudicable reflejo de un lago espejado.

Alguna ya lejana postal de ese 21 de septiembre de 1983 habla de una mujer que al ver a un policía retirando las siluetas de la pared, le gritó: -¡Eso que estás arrancando, es mi hijo! Las siluetas de Villa Concepción no serán violentadas, apenas la lluvia, el viento y el decurso de los años deteriorarán despaciosamente su aspecto. Será nuestra responsabilidad, entonces, conservar viva su memoria.

One thought on “Siluetas con memoria pueblan las paredes de Villa Concepción

  1. Gracias por el artículo. Las siluetas de nuestros desapatecidos tb fueron pintadas en la plazoleta de la memoria q ls familiates, amigos y vecinos levantamos. Ellxs siguen presentes en todo lugar de nuestro barrio.

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