14184274_10153921981113137_4127715240940792631_n

Lo que dejó Agosto para Cambiemos

Agosto dejó las calles movilizadas y, al menos tres hitos que se plantaron como límite a las políticas macristas, con grandes posibilidades de hacerlas retroceder – inclusive sin mencionar la marcha federal del 2 de Septiembre-: el repudio generalizado a los tarifazos, las manifestaciones espontáneas cuando se amenazó a llevar a declarar por la fuerza a Hebe de Bonafini y la movilización de los movimientos sociales desde San Cayetano a la Plaza de Mayo.

Opinión por Vanina Pasik

 

Energía

Ya había sido polémico que se nombrara como ministro de Energía a un lobbista de la empresa holandesa que compite desde el segundo puesto -después de YPF- por el control del mercado argentino de combustibles. Juan José Aranguren integró el plantel de Shell Argentina desde 1979 y la presidió hasta junio de 2015, cuando anunció su salida de la transnacional para sumarse al equipo de Cambiemos. Renunció al puesto, pero sigue siendo propietario de $13 millones en acciones clase A de la casa matriz de la Royal Dutch Shell. La deducción casi obligada: si gana la holandesa, gana él.

Por este motivo el fiscal federal Carlos Stornelli pidió en junio que se abriera una investigación para saber si la política energética estuvo definida por el interés de la Nación, o por el contrario, si las decisiones públicas apuntaron a beneficiar las cuentas personales del ministro y las de sus socios comerciales. Lo que Stornelli indaga es si Aranguren está obteniendo ganancias a partir de los aumentos de tarifas de gas, la compra de gas a Chile sin licitación pública, y los supuestos sobreprecios.

 

14184523_10153921981863137_7250465329534186382_n

 

En el marco de esta causa, el 18 de agosto, el juez Luis Rodríguez dispuso un allanamiento en el Ministerio de Energía. Lo que se buscó fue documentación que pruebe si el ministro dejó de importar gas más barato de Bolivia para comprar gas más caro a Chile, y por ende, beneficiar a la empresa de la que posee acciones.

Ese mismo día la Corte Suprema de Justicia, por unanimidad, había anulado los aumentos de tarifas para casas particulares, retrotrayendo los precios a sus valores anteriores. Quedó establecido que los nuevos valores deben fijarse con audiencias públicas reales.

Este revés para el gobierno nacional no puede adjudicarse a esta nueva Corte, sino que parece responder más al humor popular que a intereses nacionales. Su nueva composición hace que sea muy difícil predecir qué sentido tendrán sus próximos fallos, pero queda clara cierta permeabilidad a las expresiones callejeras contundentes.

Todavía falta ver qué se definirá en casos de industrias y comercios, cuyos aumentos -de concretarse- se trasladarán a los precios de todo lo que producen. Los subsidios a este sector respondían a una política de incentivo a al desarrollo, a la producción nacional.

Se ganó el primer round, pero la batalla continúa. Lo importante es tener bien en claro, que al tarifazo del gas lo frenó el pueblo en la calle, el ruidazo organizado.

 

Los pañuelos blancos no se manchan

Otro punto para el campo popular lo marcó una Plaza de Mayo, un jueves de ronda, con Hebe de Bonafini en rebeldía -como desde que se llevaron a sus hijos, o desde que los ayudaba con sus tareas militantes clandestinas- ante el juez Martínez de Giorgi, que le ordenó a la policía que allane la sede de Madres, donde se sitúa la Universidad Popular.

Ya en 2011 el ex Juez Oyarbide concluyó, a partir de un peritaje que ordenó a personal de Gendarmería, que la firma de Hebe en los contratos de construcción de viviendas del Programa Sueños Compartidos era falsificada por la persona en la que tanto confió, y que tanto dolor le causó, Sergio Shoklender.

Ese jueves en el que intentaron llevar por la fuerza a declarar a Hebe, la presencia de militantes no se hizo esperar, y lograron impedir el atropello judicial. La siguiente ronda a la pirámide de Mayo fue un multitudinario abrazo a las Madres, ícono de la resistencia a la dictadura cívico militar, que implantó a través del terror el modelo económico de hambre para el pueblo.

 

14199168_10153921981398137_4941659827161210348_n

 

La persecución a Hebe no fue un hecho aislado. Al día siguiente de la asunción de Mauricio Macri, el diario La Nación publicó una nota editorial reclamando que se concediera el beneficio del arresto domiciliario para los genocidas presos en cárceles comunes. Desde entonces, ya son más de 50 los beneficios concedidos por jueces. Hace algunas semanas, un tribunal le denegó el pedido a Miguel Etchecolatz y otro se lo concedió. La puja está en pleno desarrollo.

El constitucionalista Ricardo Gil Lavedra, salió a ratificar que el gobierno no apelará a las decisiones judiciales que avalen la prisión domiciliaria a represores -luego de la negativa del juez federal Ernesto Kreplak al pedido de la defensa del ex director de investigaciones de la policía-.

Asimismo, recientemente el mismísimo presidente puso en duda, ante un medio extranjero la cantidad de desaparecidos -cuestión que le costó el cargo a su ex ministro de Cultura, Darío Lopérfido-, y se refirió a los años de dictadura como “la guerra sucia” – perspectiva que desconoce que los crímenes cometidos por el Estado son de lesa humanidad y no prescriben -.

Más allá de la maquinaria mediática con la que intentan ablandar la apariencia de sus definiciones, el macrismo cuestiona la política de Derechos Humanos que nació en las entrañas de las víctimas del genocidio cívico-militar,  que el gobierno anterior sostuvo como política de Estado, y que debería

perpetuarse. 14199192_10153921981448137_5120261400355168766_n

 

Ese orgullo por ser uno de los pocos países que juzga y condena a sus propios genocidas en vida, que cuestiona no solamente el terror de las botas sino el genocidio social que impuso a fuerza de políticas económicas foráneas, que se encuentra debatiendo la complicidad de empresarios y jueces, es defendido a cuerpo presente por miles de almas cada 24 de marzo, y cada vez que un pañuelo blanco se pone en duda.

 

Los últimos de la fila, al frente

En todas las marchas por los despidos en el sector formal, en todos los ruidazos contra Macri, los trabajadores de la economía popular estuvieron presentes, pero sus reclamos no habían logrado protagonismo.

Estaban ahí los nadies. Esos que pudieron llenar la heladera en estos 12 años, viviendo de las changas, que arreglaron su casa, que festejaron los 15 de su hija, que pudieron comprarse una moto.

No abrazaron grandes derechos, como los consagrados en la constitución del 49. Y ahora son los primeros que padecen las consecuencias de este ajuste, de estos planes sociales que se caen como por azar, de este “no vengas más porque no hay trabajo”, de ya que nadie compre en su pequeño negocio.

El marco de alianzas fue novedoso. Barrios de Pie, y la Corriente Clasista y Combativa marchaban constantemente para arrancarle más y más planes al gobierno kirchnerista. “Lo bien que hicieron”, piensa un kirchnerista de estos del final de la fila.

 

14203298_10153921981118137_2454816534640188299_n

 

La Confederación de Trabajadores de la Economía Popular tiene una composición más diversa. El Movimiento de Trabajadores Excluidos es la fuerza más cercana del Papa Francisco. El Movimiento Evita nació al calor del kirchnerismo pero siempre señalando “lo que falta”. Cada cual con su estrategia política se esmeró en organizarse con los más humildes de la patria. Ya no importa evaluar quien tiró mejor de la cuerda, o si se podría haber tirado un poco más.

“Acá se destaca la unidad”, dijo Claudia Silva, cartonera de San Martín en una conferencia de prensa que se organizó en la Iglesia Inmaculada Concepción de José León Suárez pocos días antes de la marcha. El Padre Mingo, de la congregación franciscana, dio la bienvenida celebrando la presencia de tantos movimientos sociales, y les dijo lo mismo que el Papa: “Hagan lío”.

 

Todos distintos

La unidad se vio en la calle, en la marcha de San Cayetano. La convocatoria, que superó las expectativas de los organizadores, creció gracias al impulso del Papa y  a la adhesión de las centrales sindicales. Pero sobre todo fue enorme porque fue un acierto político: a un hecho de masas genuino, espontáneo e histórico, se le sumaron una serie de consignas políticas y coyunturales. ¿Quién no quiere “Paz, pan y trabajo”? ¿A quién se le escapa que estamos peor que el año pasado, que Macri viene gobernando para los ricos, y que si los pobres no se juntan a este ajuste no lo para nadie?

Los despidos del sector formal se estiman en 200 mil, y esta cifra se multiplica por cuatro si se contabilizan los puestos de trabajo que se perdieron en la economía popular. La indigencia de la población urbana del Gran Buenos Aires aumentó 38% en sólo seis meses, pasando de 5.71% en noviembre 2015 a 7.89% en abril 2016. La pobreza aumentó más de 9 puntos en tan solo dos meses: entre noviembre 2015 y enero 2016 pasó de 20% a 30%, y en abril ya alcanzaba el 33%.

 

14184294_10153921981078137_295448616953517514_n

 

Las medidas del gobierno son las mismas recetas que los organismos internacionales venían aplicando en estas latitudes antes de 2001. Pero el pueblo no es el mismo: está de pie. Se exige que se declare la emergencia social y un salario complementario, equivalente a medio salario mínimo, vital y móvil. Las diferencias políticas quedaron suspendidas en el aire. La izquierda nacional, los chinos y los peronistas privilegiaron el desastre social, se unieron y fueron el puño que se hundió en el colchón, y logró agrupar a otros colectivos.

 

“Nuestra Fe será revolucionaria o no será nada”

Las juventudes marcharon 14 kilómetros, desde Liniers hasta Plaza de Mayo por Avenida Rivadavia. Algunos valientes más mayores también marcharon, compraron sus medallas, las hicieron bendecir. El agite se iba trasladando de un lugar al otro de la columna, los cordones avanzaban y se iban entremezclando.

Los Jóvenes de Pie y la JP Evita estaban separados por un cordón, pero dos amigas de Ituzaingó se vieron, se abrazaron fuerte cruzándose de un lado al otro. “No esperábamos encontrarnos”, dijo la más alta, con ojos brillosos, feliz por la coincidencia, sin reproches.

En la 9 de julio los esperaban columnas más gruesas de las organizaciones convocantes, y de las otras. El Movimiento Popular La Dignidad, integrante de la CTEP, sorprendió con cuatro cuadras de compañeras y compañeros. Sobre el cabildo se repartieron choripanes, y guisos, que quedaron cortos. La Plaza se infló al máximo, no cabía un alfiler.

Los oradores fueron Amancay Ardura de la CCC, Daniel “el Chuky” Menéndez de Barrios de Pie y Esteban “el Gringo Castro” de CTEP, que tiró su clásica cita del comandante Hugo Chávez Frías: “Acá no se rinde nadie”.

 

14199692_10153921981408137_1318676085435215751_n

 

“Si los medios dicen que hubo 100 mil personas, debemos haber sido más”, especulan varios. Lo que importa es que se mostraron los dientes para que el gobierno piense dos veces antes de hacer otro recorte que afecte a los que ya no tienen casi nada.

En los medios empezó a aparecer la peregrinación de los 7 de agosto en los 80, cuando Saúl Ubaldini convocaba desde la CGT. San Cayetano también fue un militante. Nacido en 1480, poco después de que los europeos llegaran a América, comenzó a estudiar la carrera de derecho. Sus compañeros lo eligieron como delegado estudiantil, y sus profesores lo elogiaban por sus buenas notas. “Creo que valgo por lo que soy, y no por lo que los demás digan de mí”, dijo, humilde.

También demostró que no le interesaban los honores cuando después de ser nombrado en un importante cargo por el Papa Julio II siguió vistiendo con sencillez y atendiendo a quien lo necesitara aún fuera de horario, tratando por igual a ricos y pobres. Fundó el primer Hospital de Enfermedades Infecciones, y cuando no quedaba dinero para los médicos, vendió su biblioteca.

A los 36 años, en 1516, dijo: “Jamás dejaré de entregar lo mío a los necesitados hasta que me vea en tal pobreza que no me quede ni siquiera un metro de tierra para mi tumba, ni tenga un centavo para mi entierro”.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *