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“Justicia por nuestros hijos”: Denuncian a la Corporación Médica

Un grupo de manifestantes se movilizó a la Corporación Médica de San Martín reclamando en nombre de los 16 bebés que fallecieron en supuestos casos de mala praxis cometidos en la clínica desde 2012. Las madres y familiares exigen el cierre de las áreas de Obstetricia y Neonatología.

 txt: Guillermo Poysegú / foto: Facundo Nívolo

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Acompañadas por sus familiares y un considerable números de vecinos, el jueves volvieron a marchar a la Corporación Médica de San Martín para denunciar la muerte de 16 bebés por mala praxis en sus instalaciones. Es la segunda vez que se movilizan hacia el establecimiento bajo los gritos desgarradores de “asesinos” y “justicia”. Son las madres de los bebés fallecidos, cuyos embarazos fueron tratados en la institución. Tras lo sucedido, acusan los malos tratos recibidos, la negligencia del cuerpo de salud y, además, el entramado corrupto que uniría a la Corporación Médica con los funcionarios de la Municipalidad de San Martín y el sistema Judicial Bonaerense.  Para estas mujeres, de eso se trata la movilización: dar a conocer sus historias y la de sus hijos para que no caigan en el olvido y en el desconocimiento. Se encuentran profundamente impulsadas por la imperante necesidad de poner fin a estos casos y a la violencia obstétrica.

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La convocatoria se difundió a través de las redes sociales, principalmente por la página de Facebook creada por una de las madres, Micaela Domínguez, y que llamó “Justicia por Ciro” por su hijo. El punto de reunión establecido fue la esquina de Ruta 8 y Pueyrredón, enfrente de una heladería desde la cual los empleados y la policía bonaerense observaban cómo se iban sumando personas que traían globos celestes y carteles, con los nombres y/o fotos de los bebés, que luego solidarizaron entre los asistentes. A las seis menos cuarto, el tímido tamborileo cobró vigor y la congregación de más de cincuenta personas, entre las cuales se encontraban muchos niños, comenzó su camino a la Corporación Médica. Recorriendo las calles de San Martín a viva voz, la movilización era contemplada desde balcones y también tras las rejas por los vecinos. Algunos se acercaban a preguntar. Y así es cómo escucharon sus historias.

“En lo que va de este año, seis bebés fallecieron por mala praxis y parece que son 16 en total desde 2012. Pasa que ahora salen a la luz porque se dio a conocer un caso, si no pasaba que muchas madres no denunciaban”, explica Marcia Novillo, la madre de Luna. “Nació por parto natural el 18 de marzo de 2016 y falleció el 21 de ese mes -continúa- Todo el embarazo fue controlado y todos los controles daban bien. Nació con vuelta de cordón. La llevaron a Neonatología simplemente para controles. Me dijeron que me la iban a traer y nunca más me la trajeron”, explica.

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Estando aún internada en la Corporación, “a 20 metros de Neo”, aclara, Marcia recibió un llamado a las 11 de la mañana para informarle que su beba había muerto de paro cardiorespiratorio. “Un X me llamó, un médico que ni siquiera se presentó. Cuando fuimos a la sala de neonatología nadie nos daba explicaciones, desaparecieron todos los médicos y las enfermeras. Se acercó un coordinador, que ni siquiera sabemos realmente si era el coordinador del área y nos dijo que no sabía cómo se murio nuestro bebé y que no había explicación. Aprovechó nuestro estado de shock para que le firmemos la autorización a hacer la autopsia y lo hicimos. Hasta último momento confiábamos en los médicos”, cuenta sincera y clara atravesando con su relato el fuerte bullicio a su alrededor. Para Marcia ese día fue de una violencia incalculable: “Nos sacaron de encima rápidamente porque apenas falleció la bebé yo tenía una silla de rueda despachándome. Yo estaba en estado de shock, doblada en el piso llorando y decían que no podían atenderme porque ya me habían dado el alta. Violencia, maltrato todo el tiempo”, concluye sobre ese día.

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De ahí en adelante comenzó para Marcia un procedimiento tortuoso: recuperar el cuerpo de su beba. Después de varios días de espera, realizaron “una denuncia penal en la Fiscalía Nº4 de San Martín para que se realice un allanamiento y retirar el cuerpo de mi hija. Lo retiran vacío, relleno de gasas y me dan los órganos de mi hija en frascos con formol”, profundiza Marcia. Y continúa: “Si yo no hacía la denuncia e intervenía una fiscalía, me entregaban el cuerpo de mi hija relleno y yo nunca me enteraba que no tenía ningun tipo de órganos”. Al no saber si el cuerpo que le entregaron es realmente el de su hija, Marcia realizó un pedido de ADN hace cuatro meses. Por la intervención del fiscal general, recién ahora enviaron el pedido. A la vorágine burocrática y a la escalofriante duda sobre la identidad del cuerpo, se le añade la espera por los estudios de anatomía patológica que se realizan en la ciudad de La Plata. Los resultados se esperan para el año que viene. De estos depende si Marcia se entera de qué murió su hija.

“La fiscalía lo atrasa todo”, explica Marcia; las tías de Ciro Seijas, otro de los bebés fallecidos, expresan exactamente lo mismo. Como varios de los casos presentes, la madre de Ciro Seijas tuvo también que acudir a la fiscalía para recuperar el cuerpo de su hijo. Después de dos meses del fallecimiento, le devolvieron el cuerpo “envuelto en una mantita tipo un paquetito”, dice enojada Micaela Aguirre. Su hermana se presentó para realizarse los controles, que brindaron resultados favorables. Al presentarse unos días después a la Guardia por un fuerte dolor abdominal, se enteró que su bebé estaba muerto desde hacía siete días. Las tías denuncian que tardaron más de 14 horas en realizarle la cesárea. Cuando se acercaron a preguntar que pasaba, desde la Corporación les contestaron que su “hermana no tiene solución, el bebé ya está muerto. Ella tenía una infección adentro”, cuenta Lucía Aguirre. A su vez, las tías completando una la oración de la otra, denuncian que durante todo ese día que su hermana llevó el cuerpo sin vida de su hijo en la panza, tampoco tuvo contención psicológica. Micaela, sonriendo resignada dice que se enteró por conocidos que la Corporación canceló los turnos para esa tarde y así evitar que la movilización tenga visibilidad.

 

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Al llegar al establecimiento, los gritos de “Asesinos” se tornaron más fuertes. El grupo de manifestantes al unísono respondía con “Presente” cuando una de las organizadoras, megáfono en mano, recitaba uno a uno los nombres de los bebés fallecidos. A su vez, y en clara oposición, un cortante “Ausente” se oía cuando desde el megáfono se nombraba a la Corporación Médica de San Martín o a la Justicia. Una fracción de los manifestantes comenzaron a pegar los carteles contra los vidrios, a escribir los ladrillos con indeleble y a golpear las puertas al notar una sonrisa impune en un personal de seguridad. “¡Déjenos entrar!”, gritaban algunas. Mientras tanto, Micaela Dominguez filmaba la movilización con su celular para luego subirla a la página de Facebook “Justicia por Ciro”.

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A través de la página de Facebook que creó para contar su historia y exigir justicia en nombre de su hijo, Micaela recibió mensajes de muchas mujeres que habían pasado por lo mismo en la Corporación Médica y en otros Sanatorios de la provincia. Al ver que no era la única sintió “una indignación total”. “No puede ser que seamos tantos casos iguales y que no haya respuesta”, piensa. Como hay denuncias previas a la suya, Micaela concluyó que “el Estado no tomó recaudos y no se fijó en los médicos que están atendiendo. Si un médico tiene diez denuncias de bebé muertos en un año, tienen que hacer algo. No pueden dejar que sigan atendiendo como si nada”, explica indignada. Micaela, oriunda del partido de 3 de Febrero, trató todo su embarazo en la Corporación y siempre con el mismo médico, el cual le aseguró que el embarazo se desarrollaba naturalmente y pidió “que no se haga la cabeza”, que ella no tenía preeclampsia. “Y sí, efectivamente lo mio fue preeclampsia, yo tenía tenía presión alta y mi embarazo era de alto riesgo. Mi médico no llevó mi embarazo como debía”, relata. En junio, Micaela llegó al hospital con hemorragias muy abundantes y la médica que la atendió, diagnosticó erróneamente que estaba rompiendo bolsa, cuando en realidad se le estaba desprendiendo la placenta.

Como no había ningún monitor en la Guardia, no le hicieron controles a ella ni al bebé hasta las 14 horas, momento en el que llegó el médico que fue llamado a las 7 de la mañana, horario en que Micaela había ingresado al hospital. Se encontraba en una habitación común “cuando vino a ver el corazón del bebé por pedido de mi familia y ya el bebé no tenía vida”, declara. Después de seis horas, Micaela ingresó al quirófano, donde en una cirugía de alto riesgo, le realizaron la cesárea y casi le tuvieron que extirpar el útero debido a la infección. “Cuando salí de la cirugía, me mandaron a terapia intensiva porque quedé en un estado muy grave. Casi me muero”, recuerda Micaela.  Tras estar cuatro días en terapia intensiva, la quisieron mover a una habitación de maternidad. La simple imágen de compartir una habitación con una madre amamantando a su hijo la destrozó y por eso se negó. Pese al llanto proclama: “Ni siquiera tienen respeto por eso”. De esos días en terapia intensiva no quedaron registros, ni tampoco de todo su embarazo que lo trató en su totalidad en la Corporación. Al querer revisar su historial médico, descubrió que estaba totalmente vacío. “Según mi historial, yo no me atendí nunca en la Corporación”, señala Micaela.

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Hasta la fecha, la Clínica no ha emitido comunicados de prensa vinculantes a las acusaciones. En tanto, la denuncia penal, que está dirigida a la Corporación Médica como entidad y a los médicos, se encuentra radicada en la UFI Nº4 de San Martín, a cargo del fiscal Rubén Moreno. Los médicos denunciados por “presunta mala praxis” son el Dr. Mariano Lorea, Dr. Mario Rosmino, Dr. Mario Marcovecchio y la Dra. Romina Bebenroth.

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Una pareja de ancianos, recién salidos de la Guardia, le preguntó a Micaela qué sucedió y ella volvió a contar su historia, sin olvidar un solo detalle, como lo hacen todas cuando alguien se acerca a preguntarles. Es su modo de marchar, ya lo hicieron en la movilización anterior del 4 de agosto. Después de ese evento, tuvieron varias contactos con medios de comunicación pero no recibieron ninguna respuesta de la Corporación Médica.  “Con el único que logramos hablar fue con Gabriel Katopodis, el intendente, que fingió estar sorprendido. Prometió dar ayuda y armar una reunión con el Ministerio de Salud y con abogados”, explica Micaela, pero arremete: “Fue todo una mentira, él nunca apareció. A los dos días vimos una foto de él dentro de la Corporación con un grupo de enfermeros. Todo un gran papelón. Están todos involucrados, fiscales, intendentes, la corporación. Es todo un gran negocio”.

Se hizo de noche, y el viento obligó a los congregados a abrigarse. Desde el megáfono se convocó a dar fin a la marcha. Se disolvieron las tensiones con el personal de seguridad y comenzaron a encender las velas en honor a sus hijos, sobrinos y nietos en un emotivo acto. Al día siguiente, Micaela Domínguez subió una foto que la muestra cansada luego de la marcha. Junto con la imagen, el pedido de justicia y el reclamo por el inmediato cierre de las áreas de Obstetricia y Neonatología. Como explicó Micaela en su texto: “El sol volvió a salir, la gente volvió a ir a trabajar,  y los chicos al colegio. Ya pasó la euforia de la marcha, todos y cada uno de los presentes siguen adelante con sus vidas”. Pero en Micaela, como en todas las madres y familiares queda firme un propósito: “El propósito de la lucha, que sos vos, que son cada uno de los bebés”.

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