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La orquesta infantil de Suárez toca para resistir la indiferencia

La Independencia 33 ensaya desde 2012 y recibe a más de 70 chicos cada semana. A los docentes se les adeudan cinco meses de pagos. Luego de manifestaciones frente al Palacio Pizzurno de Educación, se renovaron los contratos con salarios retrasados.        

Txt Emmanuel Lorenzo

Foto: Sol Lorenzo

 

Barrio Independencia es el testimonio de una época. Está enquistado a sólo quince cuadras de la estación José León Suárez, la localidad con los índices de mayor pobreza del partido de San Martín. Es una zona de techumbres acanaladas y bajas, una red de cableados como cielo, pavimentos vencidos recubiertos de barro y una recova que bordea largamente la Avenida Márquez. Es éste, pero bien podría ser cualquier otro de entre las decenas de barrios del conurbano bonaerense librados a su suerte. Sin embargo hay algo que distingue a Independencia: tiene música propia.

“La primera vez que logramos construir el espacio de silencio, me sentí Beethoven en la novena sinfonía”, reconoce Nicolás Gabe (37), director de la Orquesta Infantil y Juvenil Independencia 33.

No es para menos, a los ensayos de jueves y sábados asisten un promedio de 70 chicos, de entre 7 y 19 años.  “Es un proyecto de inclusión social a través de la música. Creemos en un país que se preocupe y ocupe de los pibes, que confíe en ellos”, enfatiza.

Las Orquestas y Coros del Bicentenario nacieron en 2008, como un programa de reparación sustentado en el poder de la música para canalizar el esparcimiento y el talento de niños y jóvenes, coordinado por Claudio Espéctor. Dado el éxito en su convocatoria y su rol de recuperación del tejido social, se reprodujeron orquestas en dieciséis provincias. En el partido de San Martín se establecieron cuatro: además de en Independencia, las hay en Loma Hermosa, Villa Hidalgo y Chilavert.

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El Ministerio de Educación consignaba en noviembre de 2015 que se habían creado 150 orquestas y 150 coros en todo el país, reuniendo alrededor de 10.000 niños, “para quienes la música abrió una nueva dimensión social y pedagógica”.

Sin embargo, la gestión de la alianza Cambiemos en la Casa Rosada trajo aparejada un recorte en múltiples programas de inclusión a nivel federal. En tanto que otros fueron “descentralizados”, un eufemismo para explicar que Nación ya no los financiaría, sino que delegaría al Ejecutivo de cada  provincia la decisión de sostenerlos activos o no. Es el caso de las Orquestas y Coros del Bicentenario.

“El traspaso de Nación a Buenos Aires fue desprolijo. Falta comunicación y sobra ignorancia sobre cómo funciona el programa. Nosotros tenemos ahora entre tres y cinco meses de sueldos atrasados y en otras orquestas el cuadro es mucho peor”, explica Nicolás.

El nexo de comunicación con la Provincia debería enlazarlo Aurelia Furnari, directora de Políticas Socioeducativas, pero su contacto ha sido prácticamente nulo.

Después de múltiples manifestaciones, una de ellas frente al Palacio Pizzurno del Ministerio de Educación Nacional, donde decenas de orquestas tocaron conjuntamente el Huaynito del Sapo, Rezo por vos y el Himno Nacional, los conflictos empezaron paulatinamente  a destrabarse. En el caso de la Provincia, el acompañamiento de SUTEBA a los docentes de música fue fundamental para articular la firma de los contratos.

Nos renovaron por un par de meses. Se trata de un contrato paupérrimo, de Locación de Servicios. Debemos pagar ingresos brutos y el salario es igual al que percibíamos en junio de 2015”, cuestiona el cuerpo de profesores.

Pese a la revalidación del convenio,  hasta el 3 de agosto la Provincia de Buenos Aires no había depositado los sueldos atrasados, por lo que desde el Colectivo de Trabajadores de las Orquestas y Coros del Bicentenario se evaluaban nuevas medidas de fuerza y manifestaciones públicas.

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La Escuela Pública Nº33 (Castro 3319), donde funciona la Orquesta Independencia, se abre como un abanico de pasillos bifurcados a través de la planta baja y de sus dos pisos superiores, que convergen alrededor de un patio pulmón con cerramientos de cemento y alambradas divisoras. “Antes acá había una fábrica”, aclara Nicolás. Por las hendijas de las ventanas y las puertas sin picaporte, el invierno parece asomarse piadosamente a escuchar los bramidos de los instrumentos de viento.

La rutina del sábado empieza a las 10, con el lento concierto de abrazos, gritos y bostezos indisimulados. Después de dividirse en las aulas respectivas a cada instrumento y ensayar durante dos horas con los profesores, los chicos se congregan en el salón comedor para tocar como ensamble bajo la dirección de Gabe.

Desde 2013 hasta diciembre de 2015, la orquesta visitó el Teatro Colón y el Centro Cultural Kirchner, además de tocar en la fundación Mercedes Sosa, el espacio Roberto Arlt y dos veces en la carpa de la Universidad Nacional de San Martín. Fortaleciendo la unidad del barrio, también se presentaron en centros de madres, radios comunitarias y escuelas vecinas.

El orgánico de la Orquesta está compuesto por flauta traversa, oboe, clarinete, trompeta, trombón, percusión, violín, viola, violonchelo y contrabajo, con un repertorio que se origina en la música popular y discurre a través de composiciones de Gustav Mahler y Béla Bartók. Al cuerpo de profesores lo integran doce personas, incluyendo una trabajadora social y el director. No obstante, las dilaciones en los pagos durante cuatro meses y el congelamiento salarial ya derivaron en dos renuncias.

A Rocío, de 11 años,  la sonrisa le desborda el mástil del violonchelo. Es muy comprometida con los ensayos y ya ha formado parte de recitales conjuntos con la Orquesta Municipal. “Yo venía tocando con instrumentos imaginarios y cuando vi un chelo, me emocioné mucho”, confiesa.

Decenas de otros integrantes insisten con timidez en cuánto les gusta la música y compartir el espacio con amigos. Y un puñado enfatiza en cómo la orquesta les “cambió la vida”. “Viniendo acá podés ser feliz y no pasar todo el día en la calle”, coinciden.

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Los testimonios nacen de chicos de entre 7 y 12 años, que conocen desde su perspectiva la realidad del barrio. Entre el Camino de Buen Ayre, el canal José León Suárez Sur y las vías del ferrocarril Mitre, en el mapa casi indefinible del barrio Independencia, conviven las villas Curita y Ciudad de Dios, sindicadas por el profuso tráfico de cocaína y la connivencia policial. Las bandas que se disputan el mercado del distrito suelen protagonizar balaceras a plena tarde, como en mayo de 2011, cuando Tatiana Casco (13) recibió un disparo colateral en el ojo y sobrevivió con la mitad del cuerpo paralizado. Un caso testigo que representa a decenas de víctimas.

Las irregularidades en el programa repercuten en la asistencia de los chicos; muchos dejan de venir para empezar a cartonear. Estamos trabajando para recuperar a esos chicos, a los que no pudimos darle una contención suficiente.” Asiente convencido y tensa el cuello hacia el largo pasillo que desemboca en el portón de entrada. Un coro de docentes ya les da la bienvenida a los primeros músicos.

Los profesores insisten en que están desbordados y que no pueden hacer más debido a la falta de respuesta del gobierno de la Provincia. Si bien la relación con el Municipio es positiva, no alcanzan las viandas suministradas y restan muchas otras falencias. Necesitamos que los funcionarios bonaerenses actúen, pero también que la comunidad educativa y barrial se comprometa con este programa, con los propios chicos, pide. Cualquier asistencia es bienvenida, desde acercarse a preparar mate cocido una mañana fría o colaborar con el traslado para un recital. El contacto puede efectuarse mediante el perfil de facebook Orquesta Independencia 33.

Y la Orquesta siguió tocando a pesar de la indiferencia de la provincia de Buenos Aires, de la precariedad estructural, de los salarios atrasados. ¿Por qué? “Porque dejar de trabajar acá sería una forma de matar directamente a los pibes”, responde Nicolás.

A pesar de todo, la Orquesta sigue tocando.

 

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3 thoughts on “La orquesta infantil de Suárez toca para resistir la indiferencia

  1. Felicitaciones por haber resistido en esa lucha, abrazo de luz a Nicolas por ese acto de amor que los chicos te devuelven seguramente en todo momento.

  2. HOLA CHICOS SOY YOLANDA DE ” CONCIENCIA CIUDADANA SAN MARTIN TRES DE FEBRERO” SOMOS UN GRUPO DE AMIGOS QUE NOS AGRUPAMOS CON EL FIN DE REALIZAR TAREAS SOCIALES. CONVOVIDA POR LA SITUACION QUE DESCRIBEN LES OFRESEMOS NUESTRA COLAVORACION EN TODO LO QUE LOS PODAMOS AYUDAR. POR PRIVADO EN FACEBOOK LES DEJO MI TEL PARTICULAR Y NOS CUENTAN QUE NECESITAN. BESOS A LOS PEQUES

  3. Pienso que las orquestas y los coros infantiles son una posibilidad para que los chicos aprendan valores a través de la música. Y con ello, llegar a reconocer sus posibilidades y a conocerse en el esfuerzo la responsabilidad, y …gustar de esa elección. Y al exponerse en las presentaciones, al ver los resultados, recibir la devolución de lo que es un esfuerzo, un trabajo propio.

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