menor calidad 02

ELLAS hacen, ELLAS egresan

Biblioteca Popular La Carcova: Las primeras egresadas del Plan FINES. Independencia y autogestión.

Txt Guillermo Poysegu, Florencia Abel/ Fotos: Laura Sofía Muiños

 

Es sábado al mediodía y el sol calienta el árido descampado, cercado por arcos de futbol, frente a la Biblioteca popular La Carcova.

Una mesa celeste patrio, en compose con el feriado nacional, sirve de mostrador de productos varios que van desde tazas coloridas, prendas de vestir y tentadores frascos de escabeche. La feria fue organizada desde la Biblioteca junto con ellas que, sentadas frente al explotado stand hablan, esperan, cuidan y principalmente ríen, tapando el rock nacional que estalla desde los parlantes. Las risas no son menores y representan al festivo evento en su totalidad. Ellas festejan ser las primeras que se animaron a arrancar y, de este modo, decidieron culminar algo que, al parecer, de fin tiene poco y nada. Ellas son la primera camada de estudiantes egresadas en la biblioteca, del plan de finalización de los estudios secundarios, denominado comúnmente FINES. En el día que se conmemora el bicentenario de la independencia nacional, ellas simbolizan y festejan, justamente: su independencia.

 

Biblioteca Popular la Carcova, ubicada en la calle Beltran entre Libertad y Combet

 

De izquierda a derecha: Patricia y Olga

 

“Con un título sos algo en la vida. Sin título no tenes nada. Eso significa para mí”, desarrolla una sonriente Patricia, que tras bailar una improvisada chacarera se sienta en su lugar de la mesa, se abriga y continúa: “Con un título puedo trabajar y seguir la profesión que quiero estudiar: enfermería”. Se emociona y piensa en sus padres y en lo que no pudieron hacer y que ella, con sus 39 años, alcanzó.  La más vivaz, la más alegre, la que pide a los profesores que cambien la chacarera por el cuarteto o cumbia, reflexiona sobre el grupo que se conformó y agrega: “Es lindo el grupo que tenemos. Todas juntas nos apoyamos”. Instantáneamente alza en sus brazos, en un gesto sumamente familiar, al hijo de una de sus compañeras, le pregunta: “¿qué vas a hacer ahora sin la tía?” y lo aprieta contra su rostro aún enrojecido.

 

Patricia

 

El escenario se prepara para un concierto de hip hop y algunos chicos del barrio se acercan para ver el espectáculo o para sumarse al partido de fútbol. Enfrentada a una pila de ropa en venta, se encuentra Beatriz, de 40 años, acompañada por una de sus hijas. Al ser del barrio, recuerda conocer a sus compañeras de vista pero asegura que, tras los tres años de cursada, se conformó una linda amistad entre las siete. Si bien volvió a estudiar por el plan Ellas Hacen, al final le encontró el gusto y una finalidad clara: ayudar a sus seis hijos. “Si había algo que ellos no entendían yo les explicaba lo que aprendía acá”, repitiendo el accionar de sus profesores. Beatriz mira de reojo a algunos de los presentes docentes, a los que ve como amigos, sobrinos o hijos, para luego, confirmar: “son todos muy buenos y nos ayudaron bastante. Si no entendíamos algo nos volvían a explicar una y otra vez y eso en un colegio normal no pasa”.

La comparación con la educación “normal” pareciera haber marcado a las recientes egresadas, echando raíces en sus decisiones y su permanencia en la biblioteca.

 

IMG_9057

 

 

Beatriz

 

Yanina es la más joven de la camada y FINES no fue su primera opción. Anteriormente había intentado sin éxito, en varias ocasiones, volver a estudiar. Con tan sólo 25 años se casó y conformó su familia, por esa razón sentía que la distancia con sus compañeros de la secundaria formal era enorme. “Yo quería prestar atención y al no poder concentrarme abandonaba, porque pensaba que no podía”, dice y agrega, refiriéndose a sus ex compañeros a los que coloca en el medio de “la edad del pavo”: “Me encerraba en que no podía y en que no me llevaba con los chicos”. Amamantando a su hijo de 4 meses, compara sus viejas experiencias y las opone con la definitiva, su recorrido por FINES: “Me quedé porque era otro ambiente viste, como que todos tenían ganas de estudiar. Todas compartíamos el mismo fin”.

Mientras su hijo mayor arremete a pura velocidad y ahínca con su nueva bicicleta, Yanina, que se presenta como Popis, se piensa como un ejemplo para él. “Ahora sí puedo decirle a mi hijo que vaya a la escuela porque yo lo hice. Antes pensaba en el día de mañana, cuando mi hijo no quisiera ir a la escuela y en ¿qué le iba a decir yo, si no la había terminado?”, se pregunta sabiendo su respuesta: “Mamá era grande, te tenía a vos e igual terminó”. El pecho lactante se le infla de orgullo.

 

Yanina

 

“Yo creo que lo que genera el FINES es justamente un espacio de pertenencia. Y a partir de ahí, la apropiación de ese espacio como un espacio de aprendizaje, de nuevas significaciones, de buscarle la vuelta a cosas que parecen obvias, que parecen que son de una determinada manera”, comenta Nicolás Baigorria, que además de ser el profesor de Filosofía de las egresadas, es el encargado de la parrilla y el clarinetista del evento. Mientras las tiras de vacío, unos cuantos chorizos y el pollo toman color, Nicolás recuerda que hace ya dos años es docente en la Biblioteca popular La Carcova, pero que hace más tiempo que forma parte de ella. En el 2012,  acompañó a Waldemar Cubilla en su construcción. Cubierto de humo, “el profe”, como lo llaman sus estudiantes, recuerda el recorrido de estas siete mujeres por el FINES y reflexiona: “yo veo en mis estudiantes un proceso de deconstrucción de su propia identidad y de la identidad del barrio, desarmaron y reconstruyeron su historia. Ahora se plantan desde otro lado”.

 

Nicolás

 

Para Nicolás, la realidad de estas siete mujeres, luego de pasar por la biblioteca cobró otro sentido. No sólo han finalizado sus estudios secundarios, sino que también han generado con el proyecto de la feria un horizonte en común, un propósito concreto, que las enlaza desde otro lugar. Desde esta lógica de encuentro, la feria busca no sólo ser responsable, sino además consciente, popular y social. Mientras se despachan los primeros choripanes, Nicolás agrega,  para finalizar, que la biblioteca “viene a proponer algo nuevo, algo distinto. ¿Qué? No sé, porque no sabemos qué queremos, hacia dónde queremos que vayan, pero sí queremos que se abra el abanico, que se piensen nuevas posibilidades”.

 

delia

 

Una pelota atraviesa el firmamento, haciendo el recorrido desde el arco, que tiene a sus espaldas unas grandes chimeneas fabriles, para aterrizar en el área del equipo contrario del lado de la biblioteca. Los rayos del sol en su descenso tiñen su cuero blanco en un brillante dorado. En el techo de una de las casas que bordea la biblioteca flamea una bandera argentina izada justo debajo de la de River Plate.

Mientras tanto las siete mujeres comienzan a levantar sus productos, acomodándolos en el interior de la biblioteca. Entre sus charlas y saludos de despedida se hace presente el deseo de una próxima feria. No se trata meramente de un deseo, sino que, lo que se siente en estas siete mujeres es el convincente intento de encontrar nuevas vías y ocupar nuevos espacios, defendiendo las posiciones que alcanzaron a partir de su esfuerzo.

En simultáneo, desde la provincia de Tucumán, el presidente de la nación, Mauricio Macri, suponía en un acto oficial la angustia de los próceres al momento de declarar la independencia de España, dicha sensación escapa al festejo organizado desde la biblioteca. Y, es que, no hay angustia en la lucha, en la convicción y, menos aún en la esperanza. Angustia e independencia no van de la mano y estas siete mujeres lo tienen bien claro.  

 

Contacto: Facebook “Biblioteca Popular la Carcova”

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *