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La modernización macrista: Misterio y ministerio

Cuando Marcos Peña anunció la composición del nuevo gabinete definió al Ministerio de Modernización como un ente con la finalidad de “modernizar la administración pública y jerarquizar al personal”. Con este cambio ideológico se pretende volver a decretar un fin de la historia, que oculte las disputas políticas detrás de una ascética gestión. En esta cosmovisión, las voces de la buena onda por TV evitan la fuga de Capitales, y la tecnología sirve para que no tengas a quien reclamarle por tus derechos. Mejor mantener las protestas en la virtualidad, y no tener que gastar en las balas de goma que ya mostró la gendarmería de Patricia Bullrich.

txt: Lionel Gaita Bressan

 

Esta modernización es un disfraz que recuerda a la novela 1984 de George Orwell, donde el gobierno tenía cuatro ministerios centrales: el Ministerio de la Verdad, que se encargaba de las noticias, de los festejos, la educación y el arte; el Ministerio de la Paz, que se ocupaba de la guerra; el Ministerio del Amor, que mantenía la ley y el orden; y el Ministerio de la Opulencia, responsable de los asuntos económicos. Es decir, detrás de la modernización hay retroceso y precarización.

Del sitio web del gobierno de la ciudad se desprende que una política de modernización tiene cuatro ejes: capital humano, modernización administrativa, gobierno abierto, e infraestructura tecnológica y ciudad inteligente.

1 – Gestión (para vecinos mediatizados)

La filosofía de la gestión de modernización acarreada desde la ciudad capital es la de considerar al personal público como capital humano, al mejor estilo de gestión de recursos humanos del sector privado. La política, en sus usos y formación, queda como vieja práctica, obsoleta. La política es ahora gestión de recursos. La sensibilidad social será entonces producto de una capacitación en responsabilidad social, no como pasión vintage de la política. Esta sensibilidad social es la que apela a hacer del empleado público un voluntario, jamás un militante.

Un ejemplo transversal entre lo público y lo privado: A los empleados de McDonald´s los invitan a trabajar voluntariamente (no por manifiesta voluntad, sino sin remuneración), para la fundación Ronald McDonald´s, para sustituir al Estado, cómo lo hace la casa de huéspedes del Hospital Garrahan. Con el mismo concepto, a los empleados pro se les invitó a ser voluntarios de la campaña de Cambiemos. Por ejemplo, pintaron la fachada de los monoblocks de Villa Soldati, la imagen fue una política en materia de viviendas. Esta paradoja estalló cuando Cristian, de 17 años, cayó al vació al ceder una baranda de un edificio bien pintado en el barrio del sur de la ciudad.

Esta es la política de la gestión, no de ideologías. La gestión se mide en resultados, siguiendo la teoría de gestión en el marco empresario. La medida de valor sería la cercanía con el vecino, arraigado en la polis, desconociendo lo no urbano. Otra paradoja es que se considere a la democracia como libertad de ser escuchado, aunque su modernización urbana esté imposibilitada de reconocer otras voces.

Antropológicamente se define al hombre como sujeto de la comunicación. Esta comunicación es definida en sus medios. La voz del vecino es como la voz del medio por el que escucha. Tampoco es necesario llegar a todos los vecinos, con llegar a los cautivos de los medios de comunicación es suficiente para replicar entre las voces de lo cotidiano.

Remarquemos “vecinos”. Los argentinos del Cambio ya no somos ciudadanos, ni patriotas, ni argentinos. Somos vecinos. Entre vecinos no hay identificaciones fuera del barrio, “cado uno piensa como quiere”. Nadie se mete en la casa de otro. Al apelar a la figura de vecino, lograron desmembrar las otras figuras que hacen al tejido social.

2 – RRHH, ser humanos

Una técnica ampliamente difundida en los ámbitos ejecutivos empresarios es la del coach ontológico, que puede ser traducido como entrenamiento del ser-en-el-mundo. Los guiones medios son válidos porque remiten al concepto del filósofo Martin Heidegger, inspiración de los entrenadores en el ser (humano).

Uno de los postulados del coach ontológico es que el lenguaje no sólo describe la realidad, sino que genera la realidad. O sea, hay que hablar con buena onda. Mejorar la forma de ser en el mundo, consistiría en mejorar la forma en que uno mismo se relata la historia de sí mismo. La filosofía que sustenta al coach ontológico -técnica empleada para amenizar los ambientes laborales-definiría a la voz, a la conversación, como las moléculas de una nueva cultura.

Hablar con buena onda es suficiente para crear una nueva realidad. Por eso, para el Pro, la confianza en el país es suficiente para evitar la fuga de capitales al exterior. En serio creen eso. No es sólo una frase conciliatoria en la revolución de la alegría. Es la supremacía de la palabra mediática.

Cualquier persona que se deja llevar por el estado de ánimo de los comunicadores de los grandes grupos económicos asume un estado emocional de stress e irritabilidad. La felicidad de los globos amarillos es justamente el shock regresivo a la no-violencia emocional. La suspensión mediática de las noticias del infierno K, es la compensación por haber votado al tipo que hablaba con buena onda. Y, no por nada, los presentadores de noticias, hablando con amargura y enfado, son los mismos que te presentan la opción de cambiar de canal, por algo fresco, como parte del mismo paquete.

3 – Use su smartphone si está en situación de calle

El famoso afiche del Gobierno de la Ciudad invitando a los sin techo a copiar un código QR pudo haber sido una intervención artística. Pero expresa una verdad: el uso tecnológico de la política pro de modernización del estado.

En esta saga se inscribe a la inscripción escolar por medio de un sitio web. Gracias a la gestión impersonal de las máquinas se puede esconder la falta de matrícula. No hay un gestor público que dé la cara ante la falencia del sistema educativo. El concepto de estado gestor hace del Estado un lugar dónde únicamente se hacen trámites.

Otro ejemplo más esclarecedor. Uno de los borradores de la Ley de Semillas, que promueven algunos que ahora son gobierno, contemplaba la inscripción de los agricultores familiares como poseedores de una semilla con o sin patente, por medio de una certificación de autentificación genética. Es decir, si usted es un campesino tendría que ir a una oficina a autentificar que usa semillas sobre las que no pesan regalías de autoría intelectual, o si las pesan registrarse como contribuyente. Posiblemente también tenga que costear el carísimo estudio de laboratorio pertinente. Esta complejización de la vida cotidiana es la contracara de la concentración de los valores tecnológicos. La gestión macrista abona una inclusión social mediada por una tecnología para pocos. En vez de poner al usuario en el centro de la tecnología, cualifican la tecnología para que sólo sea accesible a unos pocos.

 


 

Un espía al frente de la modernización

Andres Ibarra, antiguo ejecutivo del Club Boca Juniors, luego miembro de la mesa chica de gestión de Macri en el gobierno de la ciudad, es hoy en día ministro de Modernización de la Nación. Una enigmática envestidura para una oscura figura.

Involucrado en la causa de escuchas ilegales, expediente iniciado en el juzgado de Norberto Oyarbide, ha sido desde siempre el hombre de confianza de Macri para las tareas sucias, como el armado de la red de espionaje con el famoso Ciro James. Andrés Ibarra contrató al espía José “Fino” Palacios como jefe de seguridad del club xeneize en 2010, cuando el presidente era Macri y Marcos Peña, gerente general.

 

El ministro moderno: Andres Ibarra

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